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“Solo era una niña”

¿Qué tan larga debe ser la falda de una niña para no ser acosada en una calle de Ecuador?
Entre 2018 y 2023 existe un total de 9.006 casos de violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes, 28,49 % de los cuales han sido reportados como resueltos, es decir, 2.566.
 

Las miradas, las palabras, el intento de tocar, la acción de hacerlo, agredir. Hay diversas formas en las que una mujer puede ser violentada en la calle o en su hogar. Ninguna acción que cause incomodidad es mínima o debería normalizarse.

Las más vulnerables son las niñas. Niñas que crecen con miedo de salir solas.

"Solo era una niña" es una sección del proyecto Manchas Violetas, realizado en Quito, Ecuador durante los meses de junio y julio del 2024. La sección recapitula testimonios de mujeres que fueron acosadas o violentadas en una edad temprana, son un conjunto de fotografías escenificadas de sus testimonios. 

"La muñeca de la familia" 2024.

Este conjunto de fotografías representa a quienes crecieron bajo el peso de la violencia familiar. Muchas fueron agredidas por quienes debían cuidarlas, convertidas en figuras silenciosas dentro de entornos que debieron protegerlas. Esta imagen retrata el vacío de quienes cargan años de dolor invisible y realidades ignoradas.

"En su auto" 2024.

Una mano cubriendo su boca, un cuerpo atrapado en la cajuela. No es ficción, es la experiencia de muchas jóvenes traicionadas por quienes debían cuidarlas, por quienes debían llevarlas a su hogar de forma segura. Esta fotografía refleja el silencio impuesto, la falta de consentimiento y el miedo que marca para siempre. A veces, el peligro se sienta a tu lado y sonríe.

"Déjame bailar" 2024.

No fue la fiesta. No fue la ropa. No fue el baile. Fue el consentimiento que nunca existió. Esta imagen habla de lo cotidiano que se vuelve el acoso en espacios compartidos. De lo que una mujer debe soportar por el simple hecho de estar ahí. Porque querer bailar no es una invitación, es un derecho.

"Yo no estaba borracha" 2024.

Cuántas veces se ha puesto en duda la palabra de una niña, de una adolescente, de una mujer. El alcohol no es una herramienta para obtener consentimiento. Esta fotografía cuenta lo que no quisieron escuchar: que no, es no. Que el miedo paraliza. Que la violencia no siempre deja moretones visibles. Y que el juicio social duele más que la agresión.

"Mi ropa no es el problema" 2024.

Buzo, jean, pijama, uniforme. No hay prenda que proteja cuando lo que falla es la mirada de quienes creen tener derecho sobre el cuerpo ajeno. Esto es un grito silencioso contra la normalización del acoso. Esta fotografía representa la absurda culpabilización que enfrentan niñas y adolescentes por su ropa, cuando el problema nunca ha sido ese. Porque no importa lo que llevemos puesto, la culpa nunca es nuestra.

"Me usaste, asqueroso" 2024.

El transporte público, la calle, el colegio, la universidad… espacios donde muchas han aprendido a sobrevivir antes que a vivir. Esta fotografía recoge esa sensación de quedarse muda, rota, inmóvil. No fue culpa suya. Fue el sistema que sigue sin cuidarnos.
 

"Deja de seguirme" 2024.

El acoso no siempre es un golpe. A veces es una mirada insistente, unos pasos detrás, un “piropo” disfrazado. Esta imagen retrata el miedo que crece a cada cuadra, ese miedo que empieza desde los 10 años y no te suelta. Porque una falda no debería ser motivo para correr.

"Ya es rutina" 2024.

Hay palabras que no deberíamos escuchar nunca. Esta fotografía pone en evidencia lo que se vuelve habitual, lo que muchas callan por miedo, vergüenza o cansancio. Las marcas no siempre se ven, pero existen. Y muchas de ellas se repiten todos los días camino al trabajo, al colegio o de regreso a casa. El acoso verbal no es inofensivo. Es violencia normalizada que deja marcas en la piel y en la mente.

"Tus comentarios me dan asco" 2024.

La violencia también se escribe. En redes, en pantallas, en mensajes que buscan controlar, someter, violentar. Esta imagen muestra el colapso, el momento en que el cuerpo ya no puede más. No es una escena exagerada. Es la realidad de muchas que han sido acosadas, vigiladas, manipuladas desde lo digital. No es virtual si duele de verdad.

© 2025 por Guadalupe Aizaga. Periodista y Fotógrafa. 
 

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